No a la Vestimenta Sexista
¿Sabes de que se trata la vestimenta sexista? Un problema de muchas empresas.
Para comenzar, es necesario aclarar el termino de “vestimenta sexista”, el cual se aplica a las mujeres. La vestimenta sexista hace referencia a las prendas de vestir que se le imponen al género femenino para cumplir determinados trabajos, es decir, muchas organizaciones, empresas, franquicias, etc., obligan a que sus empleadas luzcan uniformes con faldas, medias, tacones y muchas otras piezas propias del sexo.
La mencionada uniformidad femenina, la cual sigue siendo exigida actualmente por un gran número de compañías, está relacionada con la posición que tenía antiguamente la mujer frente al hombre. Pero hoy en día, la igualdad de géneros es una realidad, motivo por el cual, las mujeres están luchando y le dicen NO a la vestimenta sexista.
Basta de Vestimenta Sexista
Varias compañías permiten que los hombres tengan más libertad al momento de vestir, específicamente en cuanto a calzado se refiere, mientras que las mujeres, son prácticamente obligadas a mantenerse en tacones durante largas jornadas de trabajo.
Es precisamente aquí donde surge el problema, ya que la uniformidad muestra una dimensión diferente para hombres y mujeres. Perjudicando, evidentemente, a las mujeres, quienes tienen que lucir prendas incómodas, que dificultan aun más las tareas propias de la profesión.
Recientemente, han salido a la luz, crueles consecuencias de los códigos de vestimenta sexista. Por tanto, se ha comenzado a desarrollar una revolución social, donde las mujeres se muestran en total desacuerdo con el uso de uniformes que señalan la marcada diferencia de géneros.
Para las mujeres, esta actitud empresarial, resulta injustificada; razón por la cual pasa a hacer un acto de discriminación. Ya que la compañía o empresa en cuestión, lo que busca es mostrar una determinada imagen de diferencias entre hombres y mujeres.
Lamentablemente, esto va más allá de la imagen física y de la inconformidad psicológica de la falta de igualdad, esto tiene secuelas importantes en la salud; ya que por ejemplo, el uso diario de tacones trae graves consecuencias para la columna vertebral.
En definitiva, al momento de definir la uniformidad de los empleados, las organizaciones deben de pensar tanto en los hombres como en las mujeres, ya que todos ellos forman parte del capital humano y tienen derecho a sentirse cómodos para desempeñar de mejor manera sus labores.